Over 10 years we helping companies reach their financial and branding goals. Onum is a values-driven SEO agency dedicated.

CONTACTS
Portada

Anna Beatriz Osorio: un viaje entre la actuación, la psicoterapia y la comedia teatral

Créditos: Anna Beatriz Osorio
Instagram: anabeatriz_osorio
Fotografías por: Digber Enríquez Dávila
Instagram: @digberland

Con más de tres décadas de carrera, Anna Beatriz Osorio ha dejado una huella imborrable en la industria del entretenimiento en Venezuela y Colombia. Actriz, escritora, directora y terapeuta Gestalt y Sistémica Familiar, Osorio ha sabido integrarse a diferentes medios, y su talento versátil la ha llevado a protagonizar y escribir producciones que han resonado en el corazón del público. Desde «Mi Gorda Bella» hasta «Rosario Tijeras», y con su exitoso monólogo Por todo lo que jodemos las mujeres, esta multifacética artista ha demostrado que su pasión y dedicación no conocen fronteras.

Un éxito Internacional imparable

Anna Beatriz Osorio ha consolidado su lugar en la escena teatral con su monólogo Por todo lo que jodemos las mujeres, una obra que combina la comedia y la reflexión para abordar temas profundos como la dependencia emocional y los celos. La obra, que ha permanecido nueve años consecutivos en cartelera en Colombia y ha tenido exitosas presentaciones internacionales, se ha convertido en un fenómeno teatral.

En exclusiva para GENTE ROSA, Anna Beatriz Osorio nos abrió las puertas a su mundo y esto fue lo que nos contó

_______________________________________________________________________

Vida profesional y artística

Con una carrera que abarca más de tres décadas, has interpretado una gran variedad de personajes. ¿Cuál de ellos te ha desafiado más y por qué?

De todas las producciones que he hecho, la que más ha significado un desafío para mí fue Rosario Tijeras, una producción que hicimos en 2011 junto a Sebastián Martínez, un gran actor. La hicimos en Medellín, y fue un desafío principalmente porque tuve muchas escenas de desnudos, algo que me resultaba difícil. Sin embargo, me sentí tranquila y protegida por el equipo y el director. Los desnudos eran válidos para la producción, estaban relacionados con el personaje y el drama que vivía. A pesar de la dificultad, gracias a Dios y a mi compañero, logramos unas escenas muy bonitas.

Tu monólogo «Por todo lo que jodemos las mujeres» ha sido un éxito durante 9 años consecutivos. ¿Qué factores crees que han contribuido a su popularidad continúa? ¿De dónde nace la escritura de la obra?

La obra la escribí como un proceso terapéutico y como parte de mi tesis de grado cuando me formé como terapeuta gestalt y me especialicé en terapia de pareja. Como fui muy tóxica en el amor y me perdí en las relaciones de pareja, me avergonzaba de ese aspecto mío que dañaba mis relaciones. Tenía miedo al abandono, siempre pensaba que me estaban engañando, lo que me hizo desconfiar del amor. Me formé como terapeuta para investigar qué había detrás de todo eso que llamamos amor en pareja. Cuando entendí lo que pasaba y me volví profesional en temas de pareja, decidí poner en el escenario este aspecto de mi personalidad como un proceso de sanación, más que una catarsis. «Por todo lo que jodemos las mujeres» nació como un experimento terapéutico y ha estado en cartelera durante 9 años consecutivos. Nos presentamos todos los sábados en Wow Bar Restaurante, y estamos girando a nivel nacional e internacional. Mi visión a futuro es preparar a varias actrices en diferentes partes del mundo para que la obra pueda estar continuamente en cartelera, actualizándose con las nuevas versiones y tecnologías. La obra ha permanecido gracias a esta actualización y a la alianza con Wow y la Revista Gente Rosa, que le han dado un lugar fijo para seguir entregando esta sanación a través del entretenimiento, el teatro y el arte.

Has trabajado como actriz, escritora y directora. ¿Cuál de estos roles te apasiona más y cómo se complementan entre sí en tu carrera?

Estos tres roles siempre se están integrando. Desde que tengo uso de razón, estoy creando historias en mi cabeza. Para mí es algo muy natural plasmar historias, ya que es parte de lo que soy como artista creativa. Mientras hago una obra, se me ocurren ideas. A veces voy caminando por la calle y se me ocurren textos. Al mismo tiempo, estoy escribiendo un libro, una película y una serie. Las ideas me llegan cuando estoy relajada o cuando me cuentan historias. En mi mente, ya tengo la historia completa con todos los cuadros. No puedo decir que uno de estos roles me guste más que otro, sino que soy todo eso al mismo tiempo.

Combinas tu trabajo artístico con tu formación como terapeuta Gestalt y Sistémica Familiar. ¿Cómo integras estas disciplinas en tus proyectos creativos?

Estoy integrando mi formación en terapia gestalt y constelaciones familiares en el arte y el teatro. Estoy escribiendo otras obras y dirigiendo una obra en Venezuela para mujeres. También estoy escribiendo para otros actores y llevando lo que conozco de terapia a las artes escénicas y audiovisuales. Los grandes escritores de series y telenovelas se basan en estudios psicológicos para crear personajes. Yo me formé como terapeuta porque tengo una pasión por el autoconocimiento. Si tuviera que elegir entre estudiar dramaturgia o especializarme en artes escénicas, preferiría formarme en gestalt, que estudia el carácter, la personalidad y el ego. Esto me ha hecho una actriz, escritora y directora mejor preparada. Estoy combinando todo esto y llevándolo a mis producciones. Es una especialización absoluta de mi carrera.

A lo largo de tu carrera, has trabajado en múltiples producciones exitosas. ¿Hay algún proyecto que consideres especialmente significativo para tu desarrollo profesional?

El proyecto más significativo para mí ha sido la telenovela Mi Gorda Bella, que hicimos en 2002 en Caracas, Venezuela, en RCTV, que siempre fue mi casa. Este canal cerró en 2007, pero ya me había mudado a Colombia antes. Mi Gorda Bella fue una novela icónica en mi vida y en mi carrera, abriéndome puertas a nivel internacional.

Tu vida artística ha sido extensa y diversa. ¿Podrías contarnos cómo comenzó tu pasión por las artes escénicas y cuáles han sido los hitos más importantes de tu carrera?

Mi carrera comenzó desde muy pequeña. Esto lo traigo como vocación y luego me preparé académicamente. Desde niña actuaba en las fiestas y cumpleaños familiares, creando historias y poniendo a mis hermanas a actuar. A los 15 años hice mi primera obra de teatro, La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, en el papel protagónico, bajo la dirección de uno de los mejores dramaturgos venezolanos. Luego entré a la televisión y pude hacer telenovelas importantes en papeles protagónicos.

Tu obra «Por todo lo que jodemos las mujeres» toca temas profundos como la dependencia emocional y los celos. ¿Qué mensaje esperas que el público se lleve después de verla?

El humor es una gran puerta para la transformación y la sanación. No hay nada más sanador que cuando un artista pone su dolor al servicio de los demás. Eso es lo que hice, nunca pensé que entregaría un mensaje o ayudaría a alguien, siempre lo hice para sanar. Al compartir mi dolor y vergüenza en el escenario, me di cuenta de que el teatro se convierte en un gran mensaje cuando se hace desde lo propio y lo sanador.

«Por todo lo que jodemos las mujeres» mezcla comedia y reflexión de manera magistral. ¿Cuál es el secreto para mantener ese equilibrio en escena?

Hacer comedia no es fácil y combinarla con reflexión es aún más difícil. Sin embargo, cuando uno se ríe de su propia tragedia, eso se vuelve comedia. Chaplin lo hacía magistralmente. Cuando se combina el humor con algo tan duro como perderse en el tema emocional, se desdramatiza la historia y se vuelve graciosa. Reírnos de nuestros propios dramas hace que el drama pierda dolor y se convierta en comedia, y desde ese lugar, la reflexión es innata.

Has dicho que creaste esta obra como una forma de terapia personal. ¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva sobre los temas que aborda desde su estreno?

La obra es autobiográfica, inspirada en mis historias personales, mis momentos de pérdida por amor, mi miedo al abandono y la traición.

El éxito de tu monólogo se ha extendido a nivel internacional. ¿Qué diferencias has notado en la reacción del público de distintos países?

En Bogotá, el público es un poco más frío, pero la obra ha permanecido 9 años en cartelera ininterrumpidamente, lo que ha quebrado esa frialdad. El público de la costa lo disfruta muchísimo, grita y se contorsiona en la silla. Esa es la única diferencia que he visto. En los lugares más calurosos, el público se relaja más y no reprime la risa.

Talleres y proyectos especiales

Además de tu trabajo en teatro, también eres la creadora del taller «Sacando la Perra del Closet». ¿Nos podrías contar más sobre este taller y cuál es su objetivo principal?

«Sacando la Perra del Closet» es un círculo de mujeres para conectarse con la fuerza de la vida, el disfrute, el placer y la alegría de ser mujer. El objetivo es eliminar la competencia entre las mujeres, que es uno de los mensajes de mi obra. Las mujeres competimos y nos descalificamos entre nosotras, lo que genera celos y toxicidad. Este taller es un círculo terapéutico donde las mujeres se reconectan con su chispa interior y sanan la competencia, uniéndose en lugar de estar en contra.

Vida personal

Después de tantos años en la industria del entretenimiento, ¿cómo encuentras el equilibrio entre tu vida profesional y tu bienestar personal?

Mi vida profesional es mi equilibrio personal. No lo siento separado ni siento que deba equilibrar una cosa con la otra porque hago lo que amo. Cuando trabajas en lo que amas, eso ya forma parte del equilibrio y la alegría de existir.

Has trabajado en la industria del entretenimiento en Venezuela y Colombia. ¿Qué diferencias has encontrado y cómo han influido en tu enfoque profesional?

La principal diferencia que encuentro es que en Venezuela, durante la época dorada de las telenovelas, pertenecía a un canal de televisión y estaba contratada exclusivamente. Hacíamos una novela que duraba entre 6 y 8 meses por producción, y luego entraba a otra. Realmente, tenía un trato increíble: descansábamos, teníamos nuestro propio camerino, y recibíamos un trato especial para estar óptimos, descansados y bien para poder hacer la producción que el momento requería. En Colombia, a pesar de que he disfrutado mucho de las producciones y me he divertido, sí me afectó en un momento porque estaba haciendo cuatro novelas al mismo tiempo. Cuando me retiré de la televisión, colapsé porque estaba trabajando en Oye Bonita, Rosario Tijeras, Amor en Custodia y Sin Senos no hay Paraíso simultáneamente. Eso es algo que no hacía en Venezuela, y por eso me desgasté bastante. Dejé la televisión, me metí a estudiar psicoterapia, me formé como terapeuta y ahora estoy lista para volver al ruedo. Creo que ahora las producciones son de menor duración, las series se graban en menos tiempo y es menos desgastante.

Tu carrera te ha llevado a diversos escenarios y medios. ¿Hay algún ámbito que aún no hayas explorado y te gustaría probar en el futuro?

Me encantaría poder hacer ciencia ficción, alguna producción de acción o de fantasía.

Además de tu trabajo en teatro y televisión, también eres locutora y presentadora. ¿Cómo ha enriquecido esta diversidad tu vida profesional y personal?

Me ha enriquecido mucho porque soy una artista integral: soy locutora, escritora, actriz, directora, creativa, creadora de historias, editora, periodista, y he trabajado en radio y producción de televisión, tanto detrás como delante de las cámaras. Todo eso forma parte de mí. Mi vida profesional enriquece mi vida personal.

¿Hay alguien especial en tu vida a quien consideres una influencia significativa o apoyo constante?

Tengo un gran amigo de toda la vida llamado Alberto Henríquez. Es un apoyo constante en mi vida y un referente de éxito para mí. Es un hombre bondadoso y generoso, y podría decir que es una de las personas que más me ama en el mundo. Daría todo por mí, y yo por él. Ha trabajado en lo que ama y se ha vuelto un gran referente. Es muy bonito ver a los amigos cercanos crecer, hacerse grandes y seguir siendo generosos y bondadosos.

Actualmente estás trabajando en WOW Restaurante • Bar • Show, conocido por ofrecer las mejores noches en Bogotá. ¿Cómo ha sido tu experiencia en WOW y qué destacarías de colaborar con Horacio Sterling y su equipo?

Trabajar en WOW es un espectáculo. Antes, la obra estaba en temporada en diferentes teatros, pero cuando Horacio Sterling y yo nos unimos, él le dio estabilidad. La gente que quiere ver Por todo lo que Jodemos las Mujeres sabe que la puede ver en WOW en Bogotá todos los sábados a las 6 de la tarde. Aunque viajamos y llevamos el show a otros lugares, la obra tiene su casa en WOW Bar Restaurante. Horacio Sterling, su creador, es un ser humano increíble, un visionario y empresario que trae al espectáculo colombiano ideas que rompen esquemas. Por todo lo que jodemos las mujeres ha sido un hito en la escena teatral colombiana, y permanecer nueve años en un mismo lugar tiene que ver con la visión internacional que trae Horacio, de hacer que las cosas permanezcan en el tiempo magistralmente.

Todo el equipo de WOW es fantástico: gente comprometida que trabaja en pro del espectáculo, para que la gente salga de las funciones feliz, con una noche de absoluto entretenimiento. Horacio siempre ha tenido la visión de combinar la rumba con el show, y eso es icónico. El equipo de WOW es una familia, y Por todo lo que Jodemos las Mujeres es parte de esa familia.

Un futuro brillante

Anna Beatriz Osorio sigue brillando con su talento y versatilidad, llevando su arte y pasión a cada rincón donde se presenta. Su capacidad para integrar la psicoterapia con la actuación y la escritura la convierte en una artista única, capaz de tocar y transformar la vida de su público. No cabe duda de que seguirá cosechando éxitos y sorprendiendo con nuevos proyectos que reflejan su inagotable creatividad y dedicación. En GENTE ROSA, estamos emocionados por ver lo que el futuro le depara a esta increíble artista. ¡Larga vida a su arte!

Deja un comentario