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Dejando Huella Verde con Roberto Manrique

  |   Dejando Huella Verde
Redacción: Brenda Nickolle Ramírez Aponte
@nickolleramirez

 

Material audiovisual: Juan Franco
@juanfrancofotografo

 

El actor y presentador promueve la campaña #SinPitilloPorFavor con el fin de concientizar a las personas para que reutilicen estos elementos que ocasionalmente se usan para el consumo de bebidas. Además se dedica a aportar un grano de arena en la sociedad recolectando tapas para los niños con cáncer, llevando de voz a voz el rechazo a ciertos materiales que muchas veces son inútiles y reemplazando elementos para evitar la producción que contamina nuestro entorno. En Gente Rosa, Roberto nos cuenta el daño que genera el pitillo en el medio ambiente y en los animales ya que los afecta de distintas maneras.

 

¿Cómo inició la campaña para promover la eliminación de los pitillos?

Fue consecuencia de muchos años, de ser realista, sensible ante la naturaleza y consciente de lo importante que es que logremos desarrollar básicamente una nueva manera de restaurarnos con el planeta. Esos grandes cambios se logran con pequeños pasos; una amiga en Ecuador empezó a publicar #SinSorbetePorFavor en algo que ella también inventó que se llaman los #ViernesVerde y yo lo adquirí, de esta manera fue creciendo y se ha convertido en todo un movimiento a nivel mundial; no digo que el origen fue de mi amiga en Ecuador sino que en muchos lugares surgió al mismo tiempo, porque era muy evidente que este elemento es bastante innecesario.

 

Hay casos específicos donde se necesita y en esos casos lo ideal es usar uno reusable pero básicamente muchas personas son conscientes de que es un objeto muy inútil y que hace mucho daño.

 

¿Por qué eliminar el pitillo del consumo diario?

En realidad la campaña busca minimizar el uso de todos los plásticos de un solo uso posible, la idea apunta a eso. Ahora uno muy rápido y que hace mucho daño es el pitillo, hemos visto imágenes tétricas de tortugas en donde el pitillo le entra por la nariz y le sale por la boca, son realmente dolorosas, impactantes y comunes.

 

Entonces es un elemento muy contaminante y muy fácil de dejar en realidad, porque aunque en la mayoría de los casos tiende a ser por inercia, es terrible para la biodegradación. La cantidad de pitillos que se producen es impresionante, entonces empezamos por ahí para crear consciencia.

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¿Por qué escogió promover la campaña frente a los pitillos y no frente al icopor o latas de acero?

Porque contaminan muchísimo y en realidad en muchos casos es innecesario, por ejemplo; tú vas a la tienda y si la tienda solo vende sus productos en vaso plástico y necesitas comprar la bebida, lo haces. No es que tú digas “Sin el vaso plástico por favor” porque entonces donde te tomas la bebida. Hay soluciones, yo conozco a personas que hacen la campaña #EnMiVasoPorFavor y llevan su vaso de arriba a abajo. Pero listo, no nos vayamos tan allá, no es tan grave si llevas tu bebida directamente a la boca o si te compras unos pitillos reusables.

 

Yo tengo unos pitillos de acero inoxidable que vienen en unos empaques fáciles de transportar. Tengo amigas que van al cine y sus hijos tienen que usar pitillos, es comprensible, y es por eso que ella anda con los pitillos reusables en el carro. Hay opciones y estrategias para ponerle un poco de creatividad al asunto.

 

¿Qué impacto ha tenido esta campaña en la sociedad?

Es difícil medir en el sentido en el que hay muchas más campañas, sin embargo es muy chévere porque me he encontrado con gente que me dice “por ti ya no uso pitillo” y eso es muy bueno porque quiere decir que las cosas están funcionando.

 

A nivel macro, si me voy a Guayaquil, Ecuador se está pasando la ley para prohibir plásticos de un solo uso, y esto se debe a muchos motivos, ahí si lo podría vincular con el origen de la campaña y el grupo que lo creó hace algunos años, puesto que se ha fortalecido tanto que está a punto de convertirse en una ley.

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¿Cómo ve esta campaña a futuro?        

Espero que innecesaria, fantaseo con que realmente hagamos consciencia a nivel de las industrias y que el consumidor ni siquiera tenga que plantearse el hecho de rechazarlo, y  espero que desde las opciones a las que uno está expuesto sean socio mentalmente responsables, esa sería mi fantasía, espero no sea una utopía.

 

Enfatizo la palabra rechazar porque cuando buscamos acciones para emprender o apoyar el medio ambiente, pensamos en la R más popular que es Reciclar, pero en realidad, de todas las R, hay dos muy interesantes; una es Reparar, antes de comprar algo es mejor reemplazarlo y la segunda y más interesante es Rechazar, cuantas cosas podemos decir “No gracias, no necesito siete servilletas, con dos me bastan”.

 

Un día estuve en una cafetería colombiana y al lado mío estaban unas personas tomando una malteada, le colocaron la tapa plástica y pidieron cuchara, lo cual quiere decir que la tapa era aún más inservible. Entonces la R de Rechazar, es tomarnos un segundo de nuestro tiempo para pensar, qué de esto puedo ahorrar, y si se vuelve parte de nuestra vida, no solo podemos hacer una diferencia sino que además a uno le da una sensación muy grata.

 

¿De qué se tratan los Premios Latinoamérica Verde?

Hace cinco años empezaron en Ecuador los Premios Latinoamérica Verde que exhibe, conecta y premia los mejores proyectos socio ambiental del continente. Hacen el ranking de los 500 mejores proyectos que ya están andando y que tienen resultados medibles, en todos los países distribuidos en diez categorías basadas en los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas: agua, bosque, biodiversidad, fauna, océanos, energía, residuos, inclusión social, etcétera.

 

De los 500 proyectos, hay tres finalistas por cada categoría, estos 30 compiten por el Premio Latinoamérica Verde, por ejemplo: ‘El Mejor Proyecto de Latinoamérica en Residuos Sólidos’ y así con las demás categorías. Los Premios Latinoamérica Verde se realizan en agosto durante tres días en Ecuador, donde hay una exposición en la que se ven los 500 mejores proyectos, sus creadores viajan hasta allí y a los proyectos se les brindan herramientas para que crezcan de distintas maneras.

 

El premio es un trofeo, es decir, no es económico, es un reconocimiento que ha sido evaluado por un jurado de altísimo nivel que determina el mejor proyecto de Latinoamérica. Luego se les pone en contacto con posibles aliados, fuentes de financiación para que estos proyectos sigan creciendo. Este año se inscribieron 38 países y 700 ciudades, en total 2.733 proyectos; una convocatoria muy especial. Colombia todos los años sobresale en los premios.

 

¿La campaña contra los pitillos hace parte de estos premios?

No, porque la campaña de los pitillos es algo que se lanzó a las redes y se ha hecho viral y el que quiere lo adopta. Es cierto que en Ecuador hay un paso más allá, y en efecto te encuentras con restaurantes que tienen el letrero ‘Sin Sorbete Por Favor’ sin embargo no está presente porque no es un proyecto específico.

 

¿Qué otros proyectos están dentro de estos premios?

Hay proyectos muy especiales como uno que convierte las llantas que son terriblemente contaminantes, en piso para parques, con esto se han logrado rescatar miles de llantas a través de los años.

 

¿De qué se trata #ViernesVerde?

Todos los viernes publico un mensaje ambiental, procuro encontrar alguna fuente de inspiración o algo muy específico que solucione un problema. Insisto en que la gente tiene las ganas, pero le falta el cómo. Me gusta aprovechar las redes sociales para transmitir algo positivo.

 

¿De qué manera está ‘Dejando Huella Verde’ en el planeta?

Yo dejo huella verde en el planeta con pequeñas decisiones en pequeños momentos, reciclo en mi casa, separo y me aseguro que tenga un destino coherente, es decir, lo dejo abajo en mi edificio y confirmo que se lo lleven separado, porque es importante asegurarse que sirve de algo lo que haces.

 

Pero en general, yo insisto en que son las pequeñas decisiones y momentos, hay una hermosa campaña que se llama ‘Tapas para Sanar’ en donde uno entrega tapas de botellas plásticas y esto es parte del tratamiento de los niños con cáncer. Este proyecto fue uno de los ganadores de los Premios Latinoamérica Verde.

 

Otra que me gusta mucho, aunque es un poco más difícil para quien no se quiere incomodar pero es compartir, hablar, decirle a las otras personas la importancia de reciclar, cuando creas que puede aportarle. Si yo puedo sacar el tema del pitillo en una conversación con un conocido o desconocido en la cotidianidad, lo hago y así poco a poco vamos regando la voz.